PONENCIA SOBRE LA NACIÓN Y NACIONALIDAD EN EL CONTEXTO CULTURAL:

 

 PONENCIA SOBRE LA NACIÓN Y NACIONALIDAD EN EL CONTEXTO CULTURAL: RELACIÓN DE LO CIVIL Y MILITAR, DENTRO DE LA TEMÁTICA GENERAL “CULTURA, PODER Y DEMOCRACIA”

 

POR: GENERAL (R.) JOSE MARTÍ VILLAMIL DE LA CADENA

 

Debo presentar mi agradecimiento por la bondad que han tenido al invitarme a participar en este extraordinario evento cultural con el que el Municipio Metropolitano de Quito rinde un justísimo homenaje a Benjamín Carrión, uno de los más preclaros hombres de nuestro país.

Es un honor estar con ustedes en esta tarde para comentar sobre la relación civil militar, que en los últimos años especialmente, ha venido siendo motivo de curiosidad y hasta admiración por parte de estudiosos y observadores políticos nacionales y extranjeros.

Debo dejar sentado desde el principio, que ninguna de las ideas o propuestas aquí presentadas tiene carácter oficial, ni de representación a la clase militar, como a veces se la llama, pese a mi pertenencia a ella por casi 40 años y a mi afecto y respeto que siento por su leal y patriótica presencia como una de las columnas fundamentales que sostienen la estructura del Estado ecuatoriano. Son sólo apreciaciones y vivencias que de algún modo pudieran ayudar a entender esta temática.

 

Creo que conviene que inicie repitiendo los criterios que expresé la semana pasada con motivo de la celebración de las bodas de plata del IAEN, donde había indicado que:

 

EL NUEVO MILENIO NOS TRAE UNA NUEVA ERA, LA DEL AMOR Y LA SABIDURÍA. EN ELLA SE EDIFICARÁ UNA NUEVA HUMANIDAD SOLIDARIA Y UNA DIFERENTE CIVILIZACION CÓSMICA.

EL CONOCIMIENTO Y LA FE SERÁN LAS HERRAMIENTAS TRANSFORMADORAS EN MANOS DEL HOMBRE.

 

Estas ideas, podrían dar significado al sentido que orienta el pensamiento y la acción de las FF.AA., ellas se encuentran en un proceso de diseñar y estructurar sus nuevos papeles en los también nuevos escenarios del siglo XXI, a fin de conducir sus esfuerzos para   anticiparse y prepararse para los grandes retos que depara el futuro.    

Pero su sentido de previsión no le resta fortaleza para enfrentar con una actitud positiva, las realizaciones concretas que debe realizar ante situaciones que la coyuntura social, política, económica y militar, presentes en el escenario actual, y que les obliga a tomar partido por el bien y seguridad del país.

 

 

Entrando en materia, es bueno y necesario recordar que el proceso histórico de conformación de la Nación ecuatoriana recoge las vertientes de  pueblos de origen diverso, desde los Shiris, Caras, Huancavilcas, Caranquis y Cañaris, cuya mitología da sentido y afirmación  a la cultura nacional, pasando por los quichuas, luego los hispanos y con ellos los africanos, hasta las casi imperceptibles migraciones de europeos, asiáticos, norteamericanos, árabes y judíos, que en las últimas décadas se han asentado en varias de nuestras regiones, y en especial la gran cantidad  de colombianos y chilenos, que se han incorporado a nuestro país. Todos son parte ahora del proceso de consolidación que nos debe llevar a dejar de ser una nación en ciernes y a forjar el necesario PROYECTO NACIONAL.

 

Las grandes vicisitudes de la Patria, que se inician con las luchas reivindicatorias por el honor de los quitus frente al invasor inca, la resistencia de Rumiñahui al invasor blanco, la revolución de las alcabalas, el prócer Espejo, los héroes de agosto de 1809, que se transformarían en mártires en agosto de 1810. La fragua de Vulcano del 9 de octubre de 1920, que forjó las armas para la epopeya libertaria de Pichincha, que se diera el 24 de mayo de 1822, continúan con Tarqui en aquel luminoso 27 de febrero de 1829, y llegan a la República en 1830 luego de separarse de la Gran Colombia.

En los inicios republicanos casi fuimos a la disolución, con tres gobiernos simultáneos. Salvarían al país naciente, los Marcistas, García Moreno, Alfaro y la revolución liberal.

Surgieron enseguida más ambiciones y grupos de poder: la plutocracia, los movimientos golpistas, las reivindicaciones populares.

Vendría luego la noche más negra de la historia, desde aquel aciago 29 de enero del año 42, la mayor frustración, el dolor capaz de inmovilizarnos por más de medio siglo, hasta la gesta del Cenepa.

 Los últimos años han estado cruzados por nuevas adversidades, como el paternalismo, el vasquismo, el populismo, la “amenaza comunista”, y junto a ellas como “antídoto” las dictaduras militares.

Así hemos llegado al presente, tras los últimos gobiernos auto nominados democráticos, que contribuyeron de varias maneras al episodio final, del fracaso del sistema y al triunfo de las masas del 5 y 7 de febrero del año en curso.

La situación del Ecuador de fines de siglo nos encuentra, pero no nos sorprende, con una economía de concentración en oligarquías hereditarias, con una ya no pujante clase media que fue desarrollada en los años 70, y con una gran masa creciente de pobres. Con una deuda externa insoportable, dentro de un ambiente de juegos financieros cambistas y devaluatorios para favorecer a los círculos de poder, que fueron beneficiarios también de la sucretización realizada con igual propósito.

Con una gran deuda interna y deuda social impagables. A cambio tenemos un alto “sitial” en la corrupción mundial.

Las privatizaciones se han pretendido hacer sin beneficio de inventario.

Hay una creciente criminalidad e inseguridad consecuente.

La insalubridad es grave y es cada vez menor la atención a la salud.

La falta de vivienda y ausencia de un sistema de seguridad social real son necesidades apremiantes. La educación es de mala calidad y deficitaria, la capacitación precaria y de corto alcance.

La llamada democracia en plena crisis y en búsqueda de un cambio estructural y ético definitivo. Ojalá que los resultados de la consulta popular abran nuevas aproximaciones a este propósito. Un afán xenófobo de racismo y tribalismo hace peligrar la supervivencia del Estado Nación ecuatoriano.

Este análisis coyuntural nos debe llevar a concordar en que el Ecuador debe definirse ante la disyuntiva de ser o no ser país en el próximo siglo. Pero para subsistir en este nuevo mundo globalizado tan exigente, creemos que debemos fijarnos los más altos objetivos. Debemos tener una clara y positiva visión de futuro, una necesaria utopía: de un Ecuador conformado como un Estado nacional, plenamente integrado en base a consensos. Con un marco legal que garantice las relaciones entre poderes, entre las instituciones y entre los hombres. Además, con las otras naciones y organizaciones internacionales.

Con justicia social, trabajo, seguridad y salud para todos. Con iguales oportunidades para educarse y participar en la generación y disfrute de la riqueza mediante un desarrollo sustentable y sostenido. Con una activa participación política de la población, en un ambiente democrático real, ejercido mediante un aparato estatal desburocratizado, descentralizado y desconcentrado.

Debemos tener el coraje de mirarnos como un pequeño gran país inserto o posicionado entre los países del  denominado primer mundo.

¡Nada menos!

Sólo una idea convocante de esa magnitud nos hará desarrollar todas nuestras capacidades.

Creemos que el Ecuador, a igual que lo realizado por otros pueblos que estuvieron aún más atrasados que el nuestro , puede y debe despertar su conciencia, atreverse a soñar despierto. Debe fijar en lo alto su mirada y afirmarse en su prodigioso suelo, confiando en Dios, en sí mismo como pueblo altivo y capaz, y en la humanidad. Tiene que planificar su proyecto nacional de largo plazo, y trabajar en consecuencia en el día a día, con renovados bríos. Necesita forjar nuevos mitos y paradigmas y recuperar sus verdaderos valores. Con esa base, podrá crear un ambiente de armonía y confianza, borrando viejos resentimientos, regionalismos, racismos y tribalismos que sólo dejan distancias y amarguras.

Se deben estrechar lazos de afecto y comprensión entre todos los actores y con la naturaleza.

Requisitos todos los anteriores, para ir entonces si, a una Asamblea Constituyente que nos determine el marco jurídico que permita concretar las aspiraciones de nuestros ancestros, las aspiraciones nuestras actuales y las de quienes nos sabrán honrar en el porvenir.

Debemos ser dignos de la nueva historia que estamos escribiendo. Fuimos copartícipes de la epopeya del Cenepa, de la jornada gloriosa del 5 de febrero. Dispongámonos y demos desde hoy mismo las nuevas batallas, primero contra aquellas actitudes negativas de nuestra idiosincrasia, luego contra la corrupción, contra el crimen, contra la pobreza y el desempleo, contra la injusticia, contra la demagogia y oportunismo, contra las adversidades de la naturaleza y contra el destino mismo, si él se opone a los horizontes de grandeza a que estamos obligados a llegar a través de nuestro esfuerzo.

Forjar un Ecuador grande, más fuerte que el de Benjamín Carrión, más luminoso que el de Guayasamin, Kigman , Endara y tantos otros pintores; más sonoro y armónico que el de Benítez y  Valencia, más alegre que Evaristo y el Miche juntos; más rico que el petróleo, el oro y todos los recursos naturales y humanos amalgamados, y sobre todo, más humano, más abierto y más creyente en el Creador Omnipresente que está alentando complacido los esfuerzos que hagamos por construir el mundo que Él quiere para nosotros, ese es nuestro deber y nuestra consigna.

El tema nos pide también que hablemos de la relación civil militar en el contexto cultural de nuestra nación y nacionalidad.

La doctrina de la seguridad nacional y su ley relativa, se inspiran en la filosofía de fortalecer y preservar los grandes intereses nacionales.

Entiende como nación a la organización social fundada sobre tradiciones, costumbres, lenguas, culturas y aspiraciones, vinculada a un espacio geográfico, unida por lazos de solidaridad resultado de una historia común, que le impele a un deseo de continuar perteneciendo a ese colectivo para proyectarse al futuro en la búsqueda del bien común.

El concepto de nacionalidad, no especificado en esta doctrina, está ligado al anterior, manifiesta sentido de pertenencia o diferenciación. El diccionario Larousse nos dice: “grupo de individuos que tienen idéntico origen o por lo menos historia y tradiciones comunes: las nacionalidades tienden siempre a formar Estados”, casi advierte.

Antes señalamos en breves rasgos el proceso de conformación evolutiva de nuestra nación, en base a una multi etnia y poli cultura incorporadas sucesivamente, a una historia común que ha sido una secuencia de avatares y páginas heroicas, que nos identifican, pero que lamentablemente no a todos convoca para la unidad y menos para procurar aquel destino común de grandeza también antes enunciado.

Este hecho nos ha preocupado y nos ha hecho reflexionar en las circunstancias de otros pueblos que han tenido graves luchas internas que los ha llevado a la disolución, y otros que debieron arrostrar grandes catástrofes para encontrar los caminos comunes y ser luego grandes naciones.

No creemos ni queremos este tipo de designios para nosotros, aparte de que la circunstancia de haber pasado por la experiencia del gobierno anterior ya nos ha puesto muy cerca de ese estado de catástrofe nacional.

Los militares somos de igual sentir y obrar que nuestros conciudadanos, porque provenimos y somos de las clases sociales media y baja, tenemos iguales necesidades y esperanzas.

Hemos estado de guarnición a lo largo y ancho del territorio compartiendo las vicisitudes de los pueblos marginados y con ellos nos hemos comprometido en los trabajos locales, en sus fiestas, y con nuestra ayuda en sus horas de desastres.

Hemos hecho reales esfuerzos para entender las varias culturas. Hemos apoyado los esfuerzos locales a través de la acción cívica, puede ser que no siempre con total éxito o aceptación, pero lo hemos intentado con el mejor espíritu.

En nuestras tareas específicas de preparación militar hemos contribuido a la defensa de la integridad territorial mediante la preparación del territorio para hacerlo ojalá inexpugnable. con el entrenamiento del personal de todos los grados, para alcanzar un alto grado de profesionalismo y decisión a toda prueba.

Conscientes de la real situación económica del erario, hemos hecho los gastos mínimos necesarios para mantener su apropiada eficiencia de combate.

En los planes de defensa interna se han establecido las estrategias de aplicación gradual de la fuerza, con metodologías que privilegian la prevención y solamente de ser absolutamente necesaria la coerción, pero en estricta medida a las necesidades mínimas, preservando al máximo la integridad de las personas y los derechos humanos.

En las acciones de apoyo al desarrollo, dispuestas por la ley, hemos entendido que el poder del conocimiento es lo que puede hacer la diferencia, por ello nuestros institutos de todo nivel están en un proceso de mejoramiento continuo de la calidad de la educación, de la cual aprovechan civiles y militares, siendo muy superior el número de personas civiles en nuestros cursos.

Las empresas militares, una vez más deberé insistir que son entidades de capitales mixtos, con casi total mayoría de acciones privadas.

Nuestra presencia en este campo fue más por ayudar al despegue económico en una época que era necesario estimular la industria nacional, y creo que aún es necesario.

La obligatoriedad y necesidad de dar dictámenes de ley para la contratación de obras de carácter estratégico, ha sido un mecanismo para impedir ocasionales alegres manejos en ese tipo de contratación, precautelando el interés de todos los ecuatorianos.

La defensa de la democracia ha sido el común denominador de los años posteriores a la dictadura de los años setenta, una cada vez más fuerte convicción democrática anima a los militares de todos los rangos.

Los ejemplos más visibles y de cercana recordación son el del caso del vicepresidente Dahik y el de febrero de este año. En ambas oportunidades la presión popular podría haber llevado a una nueva dictadura, pero el análisis sereno y objetivo de las circunstancias, hizo que en ambas ocasiones estuvieran al margen, permitiendo que la sociedad civil y las entidades legales asuman sus responsabilidades, con lo cual se ha fortalecido la institucionalidad y se ha fomentado la conciencia pública de una participación democrática más plena, necesaria para el ejercicio del control de la gestión pública.

Pero no sería justo en esta oportunidad, únicamente plantear asuntos de diagnóstico y de acciones militares conocidas, y   en ocasiones reconocidas por la colectividad. Creo necesario hacer algunas reflexiones adicionales.

Se ha dicho que no tenemos los ecuatorianos un proyecto nacional, que no hay objetivos nacionales, o que ellos son fruto de la ideología militar de seguridad nacional. Y eso es cierto.

Pero basta ya de lamentaciones y de críticas, es hora de empezar a construir, el gobierno ha salido bien librado de la consulta, pese a los temores de quienes creímos y lo expresamos a través de los medios de comunicación colectiva, que no era necesaria, ni oportuna, entre otras razones para evitarla. Pero ya es historia y positiva, debemos ahora propiciar con este tipo de eventos y de todas las maneras, la concertación nacional para la búsqueda de soluciones compartidas, negociadas, prioritarias; elaboradas en forma de proyectos, que nos abran las puertas a la inversión de capitales frescos, a la creación de fuentes de trabajo y a la capacitación simultánea de la mano de obra, únicas maneras de iniciar el cambio.

Cada ecuatoriano debe transformarse en un empresario de éxito, para lo cual primero está el concientizarse de que él mismo es el autor de su propio destino. La fe en Dios sólo es posible concretarla mediante la fe en nosotros mismos, así como el amor también se inicia por uno mismo, pues bien dicen los expertos, sólo puede dar el que tiene. Cómo ser solidario y tener amor por el prójimo, si antes no se solidariza consigo mismo, aceptándose y respetándose. Si se ama sin hedonismos, pero muy conscientemente, perdonándose sus imperfecciones y rectificándolas con ternura y firmeza, formándose hábitos de ganador, de soñador, de visionario, para marcarse altos objetivos, mientras más altos mejor; esa es la mejor y primera fórmula de amor que podrá luego proyectarla a los suyos y a sus colectividades.

Nuestra sociedad requiere de fortalecer sus valores humanos individuales y colectivos. Debemos hacer una cruzada para este propósito, hay que sumar esfuerzos de todas las organizaciones gubernamentales, seccionales y privadas, se están formando movimientos y grupos con esta intención. El IAEN. también está comprometido y planificando esta campaña, como una cruzada nacional, querría en esta oportunidad invitarles a un primer encuentro para diseñar las estrategias de acción para la difusión y práctica de los valores.

Querría también compartir con ustedes otros proyectos que estamos iniciando en el instituto y que podríamos hacerlo juntos esos u otros.

Estamos comprometidos con ASONE., para diseñar y ejecutar proyectos agroindustriales, de forestación y de ecoturismo, procurando el empleo para más de 200.000 negros que se encuentran sin trabajo en Guayaquil solamente. También estamos apoyando a los pobladores de la península para que no sean expoliados y alienados de sus tierras por los poderosos, en circunstancias de que está cerca la posibilidad de hacerlas productivas con el agua del trasvase.

En estos y otros proyectos estamos interesando a las universidades y politécnicas para que se comprometan con los cambios necesarios del país.

Estamos a la espera del financiamiento del BID. para iniciar la planificación estratégica del Estado, con miras a lograr convenir entre todos los ecuatorianos en cuales deben ser nuestros objetivos nacionales, cuál debe ser nuestra visión de futuro de consenso, cuál debe ser la misión y estructura del estado para que sirva a los intereses de todos los ecuatorianos. De allí saldrán los proyectos prioritarios armonizados entre lo social, lo económico y lo ecológico, a más de que atiendan a la seguridad presente y del futuro. También servirá de base para encontrar las bases para la reforma constitucional y para encontrar a los verdaderos líderes que se muestren durante el proceso como los más conocedores y comprometidos con los destinos nacionales. Ellos tendrán el derecho y el deber de presentarse para ser electos asambleístas que estructuren el nuevo contrato social necesario para salir del subdesarrollo

Por falta de tiempo solamente señalaré algunos proyectos más que vamos a desarrollar en conjunto con otras instituciones :

La base nacional de datos

Nuevas filosofías para la acción política

Proyecciones y soluciones al mercado del trabajo

El proceso religioso para la unidad nacional y de la humanidad

Estrategias de desarrollo para posicionar al Ecuador en el primer mundo

Papel de las FF.AA. en los escenarios del siglo XXI

Reordenamiento del agro mediante el cooperativismo

Hay muchos etcéteras, pero aun así, creemos es poco lo que hacemos y podemos hacer para ayudar al gobierno y a nosotros mismos, sin ningún otra aspiración que la de servir a nuestros semejantes.

Hemos de coincidir que en la actual coyuntura, deberemos acordar sobre objetivos prácticos que permitan iniciar la paz en todos los ámbitos y el despegue hacia el desarrollo, sólo como una propuesta de discusión me atrevo a plantear los siguientes:

-SOLUCIÓN DEFINITIVA Y DIGNA DEL PROBLEMA TERRITORIAL

-CONSOLIDACIÓN DE UNA SOLA NACIÓN PLURICULTURAL Y MULTIÉTNICA

-INTEGRACIÓN A LA GLOBALIZACIÓN, PRECAUTELANDO EL INTERÉS NACIONAL

-REFORMA JUDICIAL Y PENAL PARA LOGRAR LA PAZ INTERNA, EL ORDEN Y DESTERRAR LA CORRUPCIÓN

-REESTRUCTURACIÓN DEL ESTADO PARA EL EJERCICIO DEMOCRÁTICO MÁS DIRECTO

-INICIAR UN DESARROLLO INTEGRAL SOSTENIDO, CON UNA REFORMA EDUCATIVA ADAPTIVA

-REGULAR LA EXPLOTACIÓN RACIONAL DEL ECOSISTEMA.

-TRANSPARENTAR LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA.

Si podemos ponernos de acuerdo en estos puntos y ejecutarlos, nuestra generación habría cumplido.

 

 

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