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LOS SUEÑOS y el DESPERTAR de CONCIENCIA

 

Hace casi cuarenta años, empecé a interesarme en el yoga y la meditación, en una lectura aprendí que en la India y en el Tíbet había monjes budistas que practicaban el yoga Nidra, que consiste en estar conscientes durante el sueño profundo y así lograr limpiar la mente de todas las ataduras o limitaciones que impiden un mejor y más rápido desarrollo espiritual.

Mientras navegaba en el Internet investigando los varios métodos de meditación, encontré que en Estados Unidos, Brasil y Europa principalmente, había centros de investigación del sueño, donde mediante los llamados sueños lúcidos procuran lograr estadios de superación mental, espiritual y parasicológico espectaculares. Son además estos sueños lúcidos una preparación hacia los niveles superiores de conciencia donde se puede lograr salir del cuerpo a voluntad (OBE en inglés: Out of body experiences) y explorar regiones de otros planos de existencia u otras dimensiones y realidades que la ciencia apenas está avizorando a través de la física cuántica.

Además, hay estudios realizados en muchos hospitales del mundo donde se ha puesto interés en las llamadas experiencias cercanas a la muerte, dado que muchos pacientes que murieron clínicamente pero luego de procedimientos de resucitación asistida con electro shock y otros medios médicos volvieron a la vida; y cuyas historias clínicas repiten documentadamente muy similares características de lo que recuerdan los pacientes en esos momentos que estuvieron clínicamente muertos.

Curiosamente esos episodios de ver un túnel y una luz al final, luego el encuentro con personas ya fallecidas y finalmente un encuentro con Dios, o Jesús o Buda, o de acuerdo a sus creencias con un ser de luz, con el cual analizan lo que fue la vida en la tierra y luego regresan muy a su pesar a lo que llamamos vida, pues en el lugar en que estaban había mucha luz acariciante y una infinita paz que reflejan la vida eterna.

La doctora Elisabeth Kubler-Ross en su libro “La muerte al amanecer” establece con suma claridad su trabajo científico apoyado en una larga observación a personas en estado terminal, de toda raza, edad y condición durante muchos años; y basada en su propia experiencia inducida mediante procedimientos especiales con la técnica del doctor Monroe logró salir del cuerpo y experimentar un despertar de conciencia o una conexión con la súper conciencia que en esta altura de los tiempos de angustia, terror y caos que vivimos, puede ser una maravillosa forma de redimirnos como individuos y salvar al planeta.

Hace muchos años, yo pasaba por un momento de crisis existencial, alguien me presentó un amigo casual, el cual me invitó a visitar su casa y allí me dijo que solía salir al plano astral para ayudar a otros en sus problemas o aspiraciones; me quedó la curiosidad, pero sólo eso. No intenté nada hasta hace unos pocos años. Los procesos de meditación habían logrado ir sensibilizando mi comportamiento y girando mi atención hacia aspectos menos materiales.

Ya he narrado en otros relatos que estando en Gualaquiza a donde me destinaron como castigo por mis varias observaciones o reclamos al mando militar, una noche después de unas horas de dormir profundamente, soñaba que corría por un sendero en la selva, de repente al dar una curva muy rápido perdí el control yendo a estrellarme contra la base de un gran árbol de color plomizo verdoso pero que al chocarlo en lugar de golpearme me hundí en su interior que me acogió como una esponja. Me dije en el sueño que es esto y alcé los ojos para tratar de captar lo que era, vi que el árbol era altísimo, interminable; no podía ver ramas sólo el tronco infinito, de pronto empecé a sentir una vibración que comenzó en los pies y que se desplazó con cierta rapidez a lo largo de todo el cuerpo hasta alcanzar la cabeza, fue tenue al inicio, pero aumentó gradualmente hasta hacerse muy violenta y sacudía todo mi cuerpo. Me dije estoy muriendo, oía mi corazón galopar debocado, no podía moverme, intenté gritar y no podía. Luego de un rato pasó el tremor y las vibraciones fueron cada vez menos fuertes hasta desvanecerse, pero de inmediato empecé a sentir un gozo inenarrable un calor maternal y una sensación de amoroso abrazo. Volví a pensar estoy muriendo e intenté varias veces levantarme o por lo menos despertar. Al fin logré abrir los ojos, pero al estar despierto seguí sintiendo ese éxtasis inexpresable en palabras. Me puse de rodillas con un llanto y risa involuntarios e incontenibles dando gracias por la experiencia que estaba viviendo mientras seguía el espasmo emocional que parecía no tendría fin… Luego de varios minutos, quizás una hora me había quedado dormido.

 

 

No pretendo ni de lejos tratar de interpretar o intentar deducir eventos o efectos que pudieran relacionarse con los sueños. Hay muchas personas que se dedican a ello, pero no he consultado jamás sobre este tema, sólo quisiera decir que hay literatura que de a poco va abriendo camino en la investigación científica sobre qué son los sueños, su significado, porqué soñamos y acaso para qué. Casi todas las escrituras sagradas hablan de los caudillos y profetas que recibieron en sueños o meditación profunda las instrucciones para comunicar a los pueblos los mandatos de Dios. Moisés y los Diez Mandamientos, Mahoma y su reglamento llamado El Corán. Buda luego de su meditación de cuarenta y nueve días seguidos despertó y comunicó a sus seguidores el Darma. En la edad media son muy conocidos los fenómenos paranormales de san José de Cupertino, la santa Teresa de Jesús y del sacerdote San Juan de la Cruz, quienes en estado de éxtasis levitaban en medio de los presentes y volaban hasta topar el tumbado o hasta el pie del altar de la iglesia…

Grandes sabios, científicos y artistas encontraron en la ensoñación o meditación o en los sueños, las inspiraciones para sus teorías, inventos u obras. Dicen que Einstein tuvo una visión de un tren acelerando en el espacio y entendió su teoría de la relatividad, el visionario Tesla podía ver en su mente hasta el último detalle y tamaño de los componentes de sus máquinas. Beethoven y Mozart escuchaban en su interior las magnas sonatas o piezas musicales y luego las escribían para legarlas y que hasta hoy perduran para nuestro deleite.  []

Dejé de preocuparme de este tema por un tiempo y al revisar los archivos en la computadora para darle mayor eficiencia a su funcionamiento me topé con un relato de hace unos años y que lo había olvidado pero que ahora viene al cuento. Lo transcribo a seguir:

LA BÚQUEDA INTERMINABLE

Vivo en medio de un cajón de montañas verdes tapizadas con sembríos de cereales y pastizales que le dan la apariencia de telas escocesas multicolores arrugadas, bordadas con hileras de árboles y manchadas con dispersos pequeños bosques de eucaliptos oscuros. Los bordes de la trama se doblan cayendo por las vertientes en cuyos fondos se ven aguas cantarinas que bajan bailando alegres al ritmo de las piedras acomodadas cual marimbas sucesivas desde las altas cumbres, cuyas nieves se confunden entre las nubes de las tardes, pero que en las mañanas sonríen luminosas por ser las primeras en recibir el saludo del nuevo sol a la ciudad de Quito, población que se extiende en escalada  incansable hacia las cumbres con sus casas coloridas de techos rojos que avisan hasta qué altura se atreve la gente necesitada para establecer su morada.

Aquí, en el altiplano, despierta cada día la ilusión de los habitantes que se levantan para un día más de labores.

Miro desde la azotea del edificio en que vivo, mientras camino y hago el ejercicio mañanero, como se incrementa por minutos el tráfico que sale de la urbanización hasta hacerse un río bullicioso y tumultuoso de carros en su enloquecida búsqueda del desfogue vehicular. Presionan los pitos al semáforo que parece eterno al cambiar de luces de roja a verde y casi instantáneo al volver al rojo. Se pueden adivinar los pensamientos de los apurados conductores y demás ocupantes de los autos mientras nerviosos terminan sus arreglos y afeites personales, el maquillaje ellas, la corbata ellos, el peinado todos; y hasta hay muchos que toman el desayuno en medio de improperios al quemarse con la negra bebida ante el movimiento intempestivo de la columna.

Me pregunto mientras meto un chorro de aire en los pulmones, porqué tanto afán y apuro, si al fin llegarán a sus rutinas y luego volverán cansados, tensos, con parecida y hasta con mayor premura al caer la tarde, ansiando sus hogares, sus seres queridos, la televisión, las noticias, las novelas y el descanso nocturno. Yo ya estoy jubilado y me parece tan lejos el haber sido parte de esa trifulca que casi he olvidado los sueños, las esperanzas, los miedos, los pretextos, los amigos, los rivales, los ascensos, las responsabilidades, las reuniones, las fiestas, las ceremonias, los aumentos de sueldos, los viáticos, viajes, auto con chofer y seguridad a la puerta. Mientras camino y acelero el paso, pienso y por más que intento afirmar mi atención en el ejercicio en que me encuentro, más vuelven con fuerza los recuerdos. Lo que se hizo, lo que pudo haberse hecho, lo que dejó de hacerse, lo que no debí haber hecho y lo que quedó en sueños. Y por qué no, promesas de intentar de nuevo, de buscar un empleo, de salir del encierro, de sentirme útil otra vez. Promesas al viento, sólo algunas ideas quedan flotando delante y tras de mi traje calentador de invierno. Desisto, me rindo al cansancio, me detengo, luego me acuesto en el suelo. Dejo correr los ojos buscando entre las figuras de las nubes y en el propio azul del cielo, no hay nada especial que no sean las tenues nieblas que en rebaños van pasando, Nada pasa en este país que no sea la línea equinoccial, me asalta al pensamiento, con penosa ironía, pero insisto en observar y me canso la vista sin que asome lo que yo desde siempre busco, espero y casi desespero. Pido una respuesta que venga de lo alto, una sola palabra, un gesto, una sombra, un murmullo somero, un algo, una luz, un ovni acaso, quizás escuchar que alguien me cante la nana y me deje allí rendido, talvez muerto… Hartado de mirar y esperar siento que me duermo.

Sueño creo o estoy a medias despierto. Mi madre se acerca y me dice quedo, calma querido, he aquí que he vuelto, te acompañaré un rato y luego te dejo. Su sombra familiar me dice por entero que es un sueño de verdad, pero tan verdadero que siento su mano pasar cariñosamente por mi pelo. Sus ojos claros y su tez morena reflejan esa paz que tanto anhelo. Su sonrisa alegre es casi un decir: hijo, te quiero. Intento abrazarla, pero no me muevo, me pesa tanto el cuerpo, estoy yerto. Estoy meditando profundo me digo o es un sueño vívido como he leído en los sitios del Internet de espiritualidad y asuntos paranormales de que está lleno. Me dejo ir entonces y me digo que sea lo que sea, pase lo que pase y llegue a donde llegue, añado, que se haga tu voluntad Oh Eterno. Todo ello me oigo decir y me interno cada vez más profundo en la oscuridad del túnel azul añil que aparece dentro de mi propio yo, pero que a la vez me envuelve entero. Dejo de oír el ruido externo, apenas escucho un zumbido que en el oído derecho aparece tenue y va creciendo, similar al ruido del viento en los árboles, pero más susurrante y lento, luego se escuchan trinos de pájaros y qué extraño, hasta hay remotos tonos de aguas cayendo en cascadas en un arroyuelo. Mi atención se afina y de repente se escucha un lejano trueno que se acerca a momentos, mientras brilla en mi mente un fulgor que a intervalos desparece para volverse cada vez más intenso. Se mezclan los colores del arco iris en manchas difusas, rayos, formas armoniosas, pero sin concierto, espirales deformadas como la lluvia por los vientos, estrellas fugaces que estallan justo al instante que parece chocarán en mi rostro, ondas entrecruzadas que hacen boom en silencio. Me he quedado sin habla, sin poder articular siquiera el pensamiento. Todo es espacio lleno y vacío a un tiempo. Vibro yo en todo mi cuerpo, el ruido en los oídos ha pasado de ser un terremoto y trueno a un dulce cántico de las estrellas en concierto. Quedo embelesado y mil veces muerto. No hay salida, no hay inicio, no hay espacio, no hay tiempo. No hay preguntas, pero allí están todas las respuestas. Me da espasmo al sólo contacto con el universo, grito y retumba mi voz en el silencioso espacio infinito: ¡Soy eso! No veo, no siento, sólo sé que lo soy. Soy parte del proceso, de qué no lo sé, pero estoy cierto. Curiosa polivalencia infinita de saber y no saber lo que es, lo que ha sido y será. Desde la cúspide de la cima y a la vez desde el fondo de la sima se ve y se comprende todo, pero más, se es uno con El y su gran sueño. Sueña Él y sueño yo, los dos somos y hacemos un mismo sueño. ¡La vida es eso!

Ha pasado un minuto o dos, creo, de pronto me agito, me revuelvo, quiero gritar, quiero despertar y despierto. Me froto los ojos con fuerza queriendo lanzar lejos el sueño en que había caído. La luz es demasiado fuerte y me obliga a tener los ojos entreabiertos, ya me acostumbro a la claridad de la mañana que a pesar de estar en la mitad del mundo es aún fresca. Miro a mi alrededor el barrio está allí, los pequeños bosques también, me digo he vuelto, pero no todo es igual hay algo incierto. Hay más luz, el mundo es más verde, el cielo más azul y etéreo, hay calma en el aire, la poca brisa casi no la siento, sin embargo algo me dice que es una caricia que siempre hubo pero que en la locura de vivir, como mis vecinos que buscan riqueza, poder y felicidad, al igual que yo busqué y lo alcancé en buena medida a mi tiempo, pero que no había sido eso lo que buscaba siempre; sabía que me faltaba algo, lo intuía y por eso lo procuré encontrar en varias iglesias religiones, sectas, prácticas, lecturas sagradas, etc.; habiéndome transformado en un buscador casi perpetuo.

Ahora lo sé, acaso existan muchos otros más que lo hayan descubierto.

Ahora sé que hay algo que está esperando a ser encontrado por todos y que todos pueden hacerlo, sólo que la búsqueda es muy difícil si se empeña uno en hacerlo en el mundo, fuera de sí mismo…

He terminado mi búsqueda, tengo el corazón contento. Hay más luz en mis ojos, veo con admiración y amor las plantas, las flores, todo lo que miro alrededor y lo que encuentro al paso, incluso el suelo, los volcanes nevados que se ven desde este mirador se ven más cerca, más grandes y eternos; la gente sonríe, mi esposa está cantando mientras trabaja adentro. Voy de regreso al interior de mi departamento, pero esta vez llevo algo muy profundo en el fondo del alma, voy por primera vez totalmente despierto. He entendido el propósito de todo el universo, he visto a Dios, ya no es un secreto a voces que es posible verlo. En esta vida estamos para realizar a Dios, más pronto o más tarde o en el momento decisivo del paso a un nuevo reencuentro, todos lo haremos y más vale que nos preparemos para ello.

NOTAS:

“La más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que genera toda verdadera ciencia. El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de maravillarse y sentir el encanto y el asombro, está prácticamente muerto. Saber que aquello que para nosotros es impenetrable realmente existe, que se manifiesta como la más alta sabiduría y la más radiante belleza, sobre la cual nuestras embotadas facultades solo pueden comprender en sus formas más primitivas. Ese conocimiento, esa sensación, es la verdadera religión”. Dicho por A. Einstein

“Durante años, la idea de que cada uno de nosotros es solamente una parte del todo ha sido proclamada en las consumadamente sabias enseñanzas de la religión, probablemente no solo como significado de asegurar paz y armonía entre los hombres, sino como una verdad hondamente fundada. El budista expresa esto de una manera, el cristiano de otra, pero ambos dicen los mismo: Todos somos uno”.  Dicho por Nikola Tesla

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PODEMOS Y DEBEMOS CAMBIAR

      

Para triunfar en la vida, según el famoso autor, best seller norteamericano, Stephen Covey, ya fallecido; tenemos que desarrollar siete hábitos que nos identifiquen a nosotros mismos, que nos ayuden a encontrar nuestra misión personal y que nos permitan administrar nuestra existencia del modo más apropiado y eficaz.

El primer hábito, nos dice que debemos ser proactivos; en nuestro caso, tenemos que romper el paradigma que nos ha impuesto la educación y costumbres sociales identificándonos como individuos componentes de un país pequeño y subdesarrollado; y asumir el cambio personal que nos permita actuar basados en principios y valores éticos y así liberarnos de complejos, limitaciones, presiones, envidias y viveza criolla, que limitan o desvían nuestro desarrollo personal y colectivo.

El segundo hábito se refiere a que es necesario comenzar con un fin en mente, no importa la edad ni la situación actual de cada persona, podemos cambiar o afirmar nuestra actitud y mejorar nuestro futuro. Para ello debemos identificar nuestros roles actuales, lo que estamos haciendo o no haciendo y hacer una guía de mejoramiento continuo, mediante el diseño de una misión escrita sobre que vamos a hacer para alcanzar una visión de futuro optimista a ser establecida.

Estos dos primeros hábitos reseñados son parte del llamado liderazgo personal, es decir nos señalan qué ser y a donde ir, nos impelen a asumir la responsabilidad de nuestro propio cambio y realización. Es un logro que se traduce en una victoria individual.

El tercer hábito es: “establecer prioridades en la vida”, tiene carácter administrativo, nos ayuda a optar por los aspectos más importantes y trascendentes, evitando distraernos en los triviales o que caigamos en la trampa de los urgentes, pero no importantes.

El tratadista establece una matriz de administración del tiempo en cuatro cuadrantes:

  1. – Urgente e importante 2. – Importante no urgente

3.- Urgente no importante    4. – No urgente no importante

Señala que lo urgente actúa sobre nosotros en forma reactiva impulsiva, copando nuestra atención, haciendo que “no tengamos tiempo” para las demás tareas, provocando estrés, agotamiento; hace que estemos siempre “apagando incendios” y al borde de los plazos.

Dedicar la atención al segundo cuadrante es lo correcto, tratar las cosas importantes como construir relaciones, definir y actualizar la misión, planificar con largo alcance, mantener la salud espiritual, mental y física, además actualizarse profesionalmente, orientarse a las oportunidades y no a los problemas, permitirá resultados positivos, disciplina, equilibrio, control y pocas crisis.

El cuarto hábito: ganar y ganar, nos enseña a buscar siempre soluciones mutuamente convenientes y más permanentes, lo cual se logra mediante el equilibrio en las relaciones, con equidad, objetivando al bien común. Este hábito tiene opciones de interacción humana: 1) ganar/ganar, 2) gano/pierdes, 3) pierdo/ganas; 4) pierdo/pierdes; 5) ganar/ganar o no hay trato. Cada uno de estos modelos tiene logros y objetivos, pero el de ganar/ganar es el más benéfico y permite soluciones más completas y duraderas.

El quinto hábito nos enseña a procurar primero comprender y después ser comprendido, a aplicar la inteligencia emocional y obtener un ambiente de armonía y mutuo respeto. Se sustenta en obtener mejores relaciones interpersonales mediante la empatía que a su vez se obtiene mediante el escuchar al otro con verdadero interés.

El sexto hábito nos habla de la sinergia, implica interdependencia, trabajo en equipo, donde el resultado colectivo es mayor que la suma de sus integrantes. Es resultante de la calidad de las relaciones interpersonales en una organización, o también es efecto de la mentalidad de confianza y de optimismo. Los círculos de calidad total, comprometidos, creativos y productivos dan testimonio de la sinergia en acción.

El séptimo hábito se refiere a la necesidad de la mejora continua y auto renovación en todos los aspectos de nuestra persona, tanto físicos, como intelectuales, emocionales y espirituales. Quedarse en los logros o “dormirse en los laureles” lleva al desgaste y pérdida del sentido de auto estima, es necesario hacer un alto y renovar los conocimientos, habilidades y actitudes, para cumplir aquel dicho de “renovarse o morir”.

Debemos ser hasta el final de nuestras existencias un ejemplo de vida para nuestros hijos y nuevas generaciones, para llegar a ser un gran pequeño país, ejemplo de libertad, democracia, dignidad, honestidad, solidaridad y de gran desarrollo integral.

EQUILIBRIO MUNDIAL

08 abr 2003

La historia de la humanidad tiene un lamentable saldo de sangre que ha debido pagar para superar etapas de  ambición y conquista por parte del autoritarismo de cada época. Asistimos a una de las más crueles, injustas y desiguales agresiones en nombre de la “democracia” y seguridad de la potencia unipolar actual, para saciar ambiciones personales disfrazadas de interés nacional y colectivo.

Ya está asediado Bagdad y pronto se conquistará la ciudad, se buscará a Hussein o lo que quede de él y con ello habrá terminado la guerra y alcanzado sus reales objetivos: probar el aparato bélico a la vez que hacer una demostración de fuerza a los demás países, especialmente a los “Estados villanos”; gastar los arsenales guardados antes de que termine su vida útil y producir nuevos beneficiando a las empresas fabricantes de armas de las que son accionistas o vinculados los principales responsables de la guerra. Y sobre todo hacerse de la riqueza petrolera al mismo tiempo que lograr un mayor control del área más conflictiva y estratégica del planeta.

La reconstrucción que vendrá luego será obra de un gobierno provisional que tendrá que sepultar los miles de muertos y la memoria de lo ocurrido debajo de las obras de infraestructura ya asignadas a dedo a compañías también vinculadas a los mismos responsables de la guerra.

Estamos frente a un nuevo orden internacional que lastimosamente obligará a más y mayores enfrentamientos para liberarse del imperio plutocrático e instaurar una verdadera democracia global.

Hace dos años en esta columna se alertó sobre una posible revolución mundial, motivada por la globalización económica ya en crisis, cuya irracional explotación de los recursos, incluso humanos, la contaminación ambiental, medidas proteccionistas, xenofobia, injusta distribución de la riqueza e indolencia ante el hambre y subdesarrollo; la pérdida de los valores éticos especialmente en los países más desarrollados, que en el afán de enriquecimiento no han reparado en co-romper a los pobres del mundo. Hoy, esta guerra no santa en lugar de reactivar las economías aumentará la recesión mundial y en lugar de lograr orden y paz, desatará odios y afán de revancha, que acelerarán la inestabilidad del planeta.

Para logra el “equilibrio universal”, propuesto por Bolívar, es necesario e imperioso lograr la unidad con Europa y especialmente con Asia. Solamente la unión de todos los amenazados hará que el Gulliver actual pueda ser atado, vencido y convencido, para evitar que siga aplastando los bienes y la naturaleza de los demás.

Solamente si lográsemos demostrar la conveniencia de  un proyecto mundial de desarrollo, si asumimos una actitud digna de resistencia pasiva, si reformamos la ONU condicionando a Estados Unidos y nos sumamos a la unidad espiritual de la humanidad para equilibrar al materialismo, podríamos lograr que el gran pueblo norteamericano obligue a cambiar a Bush y así unirnos todos bajo un solo Dios de paz y no de los ejércitos.

 

 

 

 

 

ENTROPÍA Y COHERENCIA 2018

Pocos días antes del conflicto del Cenepa, llegó una invitación de la Organización Maharishi a nuestro ministerio de defensa, para un seminario internacional llamado: “Paz Universal”, en el cual se trataría una tecnología diferente, no convencional, llamada “Defensa invencible”, que garantizaba mediante la meditación trascendental el logro del éxito en los ejércitos que la practicaran, haciéndolos invencibles.

La amenaza peruana estaba concretándose. Se trataba de manejarla al más bajo nivel posible, tanto en los contactos con los comandos peruanos como con la información a los medios de comunicación para que no se generara una alarma que pudiera perjudicar la tranquilidad ciudadana.

Tal invitación y propuesta resultaba ser más que “coincidencia” justo en esa hora, hasta parecía una cosa de locos, sin embargo, la coincidencia se profundizaba y adquiría un matiz de especial o casi sobrenatural, pues tal invitación estaba en manos del subsecretario de defensa que a la fecha era un general que era meditador y por tanto conocedor del tema. Era demasiada coincidencia. El subsecretario luego de reflexionar sobre los alcances y responsabilidades sobre este asunto nada ortodoxo, envió una comunicación a Maharishi haciéndole saber que nos era imposible asistir a la invitación, pero que, justo vivíamos el inicio de un conflicto limítrofe y que, si querían ayudar de alguna manera, por favor lo hicieran.

A inicios de enero enviaron a un profesor de la universidad “Maharishi” de Holanda y de otras universidades de España y EEUU de NA. Un hombre transparente, sereno y afectuoso, de modales suaves y agradables, que causó grata impresión en quienes lo conocieron.

Luego de enterarse de la situación, pidió que se reuniera el mayor número de voluntarios posibles, logramos crecer hasta aproximadamente seis cientos voluntarios civiles y aproximadamente tres mil soldados de las reservas.

El proyecto se puso en marcha. La explicación fue que, así como en una olla con agua o leche, al hervir por el calor de la hornilla se genera una entropía que puede llevar a expandir y regar su contenido, igualmente ocurre con las pasiones humanas. La solución debería ser apagar la hornilla, pero a veces no es posible; entonces echar un poco de líquido frío en el recipiente baja la temperatura y presión, consiguiendo un estado de mayor coherencia molecular, facilitando una pausa que permita tomar medidas definitivas.

La tarea consistía en realizar una “meditación colectiva”, para generar una onda mental positiva, capaz de crear coherencia en un medio pre-bélico alterado.

En algunas revistas especializadas en seguridad nos mostraron casos de ciudades europeas y norteamericanas, que, en circunstancias críticas de inseguridad, se había experimentado esta técnica con excelentes resultados, disminuyendo la violencia y el crimen, aumentando el crecimiento económico y desarrollo, etc. ¡Nos resistíamos creer!

Para entonces, al ambiente caldeado del conflicto no era ya posible quitarle la hornilla de la agresión, quedaba bajar o limitar el nivel de las presiones e intentar la coherencia del país.

Al llamado de varias escuelas de meditación se reunieron cientos de voluntarios que llenaban el teatro del colegio militar en algunas ocasiones y el coliseo de deportes Rumiñahui en La Vicentina en muchas otras. Dejando de lado sus propias identidades, creencias y técnicas se unieron en una sola meta: la defensa de la Patria y la unidad de todos los ecuatorianos ante esta causa. Aquella gente voluntaria generosa y sencilla, que, aceptando su llamado interior, venciendo el temor de ser señalados como locos o hacer el ridículo, se entregó a la meditación, sacrificando momentos de descanso y desatendiendo a sus familias… Tuvieron su recompensa, al sentir el deber cumplido.

Viendo atrás, nos parece que efectivamente hubo coherencia en todo lo que ocurrió. Desde el Presidente con sus discursos y actitud, pasando por los mandos y los combatientes, hasta los últimos conscriptos reservistas, unidos en espíritu como pocas veces en nuestra historia con un gran pueblo puesto de pie. Todos, como un puño, actuaron armónicamente y permitieron cumplir la consigna: “¡ni un paso atrás!”

Enfrentamos hoy un conflicto interno para salir del estado de corrupción en que nos hundieron durante los últimos diez años, además pasamos por un grave terremoto en la costa y un partido político está bloqueando cualquier salida hacia un verdadero desarrollo y seguridad de la sociedad. Deberían reunirse de nuevo esos líderes con sus grupos para una nueva jornada por la paz, por la mitigación de los fenómenos naturales y por un renovado gobierno de esperanza y reconstrucción.

No es una actividad religiosa ni política ni aún científica (aunque se liga a la teoría cuántica del campo unificado). Es una opción de absoluta independencia ideológica y espiritual para “meditar” visualizando o contemplando en el silencio interior, el bienestar de la Patria. Recomendamos 15 minutos al amanecer y al anochecer, nos traerán paz interior, superar el estrés individual y colectivo y un mejor camino hacia el porvenir.

EMOCIÓN POR LA PAZ

20.oct.98

Desde siempre, el presentir la finalización de cualquier etapa vital me ha embargado de una indescriptible sensación, mezcla de esperanza y satisfacción por su culminación, con la nostalgia, y con la incertidumbre por un futuro distinto y desafiante.

Como nación estamos viviendo algo parecido en estos días. Conmociona especialmente a quienes nos cupo nacer en los años del conflicto y protocolo tan trágicamente recordados; y por lo mismo nos creímos obligados a una reivindicación.

Al aproximarse la paz, casi no lo podemos creer.

Traer a la memoria tantos episodios en que la amenaza estuvo pendiente de un hilo, sobrecoge. Pensar que una postura decidida, de hombres con dignidad y coraje, pudo cambiar la historia, eriza todos los poros de la piel, y exalta los más nobles sentimientos.

Lloro en silencio… es cálido, casi eufórico el incontenible  brotar de lágrimas y tenues gemidos que irrumpen de lo más profundo del alma.

Es que escuchar nuestro himno en el honorable recinto legislativo, previa la votación, impresiona; y observar a la mayoría de legisladores, aceptando el pedido presidencial para que los garantes dictaminen un laudo arbitral que ponga justicia en la disputa, conmueve.

Mirar al amigo, ahora Presidente, quebrar su voz ante el embargo de contenidas emociones de lojano, porque presiente que va a pasar a la historia como quien pudo poner fin a semejante desafío, alegra.

Sentir en el alma lo que nuestro pueblo expresa en calles y plazas en pro de la paz, estremece.

Contemplar el interior de las iglesias llenas de gente  en reverente oración dando gracias al Padre por tan grande dádiva, convoca a unirse con los presentes y también con Dios, para juntos creer en la Patria.

Sea cual fuere el resultado del arbitraje, deberemos permanecer unidos, solamente la unidad permitirá la concordia, facilitará construir el proyecto nacional, y lograremos impulsarnos en el nuevo siglo como un país digno.

Digno con mayúsculas, porque fuimos hombres y de bien, capaces de tomar conciencia de nuestros deberes y responsabilidades, no nos dejamos arrastrar por conveniencias, pusilanimidades ni mediocridades, menos por bajas pasiones e intereses mezquinos.

Defendimos nuestra heredad, asumimos la negociación y luego aceptamos un procedimiento de arbitraje, con plena voluntad; habiéndonos vencido a nosotros mismos, frustramos agresiones y amenazas. Luego de hacernos respetar, estamos dispuestos a consolidar la paz y el desarrollo nacionales.

La sola firma de la paz no garantiza su vigencia, dependerá de nosotros y de nuestros hijos que construyamos una sociedad pujante y altiva, para que sea capaz de perfeccionarla y mantenerla.

Ahora exijamos que se solucionen los impases que no se negociaron y que persisten en mar y tierra.

Nuestras autoridades y los Garantes deberán comprender que solamente una justa y completa delimitación y demarcación permitirá allanar el camino hacia la paz.

Confundir un veredicto rápido con ligero, sin considerar la historia de injusticias y la perspectiva de América, podrá propiciar un espíritu reivindicatorio que más temprano que tarde brotará, más fortalecido.

Oremos porque el Papa bendiga la justicia, para una paz perdurable.

 

ELOGIO A LA CORDURA

 

Erasmo de Rotterdam, no se imaginó nunca que en un lugar y tiempo tan remotos serían necesarias sus agudas y sutiles disquisiciones acusatorias para remover conciencias, y sacar conclusiones de porqué debe decirse nunca más a un auto elogiado “loco”, que gobernó a quienes debimos estar ídem para haberle confiado que nos oriente y guíe hacia el paraíso de los pobres.

Pero sería una estulticia seguir dándole vueltas a tan penoso episodio, que debe pasar de lo político a lo penal, y recogido por la crónica roja, para satisfacer a espíritus que en ello se solazan.

La cordura dicta que es hora de poner en manos de la justicia, despolitizada previamente, toda la acción punitiva que reclama la vindicta pública.

Hay una amenaza pendiente y que la estamos soslayando, no se si inadvertida o pérfidamente, por acción u omisión, y a la que le agravan estas ingratas rencillas de politiquería internas.

¡Nos han estado minando en nuestro propio territorio! ¡Asesinando a nuestros soldados con alevosía y ventaja! Aprovechando la buena fe de todos, incluso de los representantes de los países “garantes.”

¡Tratan de disminuir nuestra moral de defensa de nuestra dignidad!

La hora de arreglar con el Perú ha llegado. Queremos que sea en un marco de confianza, paz y de pensar en los intereses que nos pueden proyectar al futuro como hermanos, o seguir como Caín y Abel, y ya sabemos los resultados bíblicos, que son anunciados para todas las Eras y todos los pueblos.

Es fácil decir queremos una paz con dignidad, ¿cómo lograrla? Es la cuestión.

Solamente cuando se es fuerte, se es respetado. No tenemos manera de competir en armamentos ni en número de soldados, pero LA UNION HACE LA FUERZA. NO PERMITAMOS QUE NOS SEPAREN.

Recordemos el acto decidido de Alfaro y sus montubios. La dignidad no se la predica, se la practica.

Debemos estar decididos a ir a las fronteras todos los ecuatorianos, hombres y mujeres, con o sin armas, para mostrarle al mundo cómo, en la definición de la historia, los pueblos que claman justicia y un futuro de armonía tienen una estrategia de disuasión y de acción formidable:

¡LA MOVILIZACIÓN TOTAL!

¡Ya la pusimos en práctica el 5 de febrero!

Esto que parecería una locura, es lo que la cordura convoca. ¡Todos por la vida, hasta la muerte!

La alternativa es la dignidad o un futuro de oprobio. Recordemos los años desde el 41 hasta el Cenepa.

El Gobierno debe respaldarse en un pueblo altivo, en unas Fuerzas Armadas adecuadamente equipadas, sabemos que, a costa de grandes sacrificios, pero la supervivencia como nación, así lo exige.

No pedimos que se compren grandes y sofisticados ingenios bélicos, pero 200.000 fusiles con municiones suficientes pueden ser la gran diferencia, entre un ejército agresor lleno de armas, pero sin apoyo de su pueblo, ¡y un pueblo guerrillero lleno de justicia en todas sus almas!

¡Creemos en la paz, queremos la paz, busquemos y negociemos la paz, pero NO a cualquier precio!

Hermanos peruanos: les invitamos a abrirnos a un diálogo transparente, a una reunión de concertación, de concordia. No vayamos a Brasilia armados de prejuicios y de argumentos cerrados. Demos paso a la razón y a la construcción.

¡Hagamos de nuestra frontera el lugar de compartir y no de dividir!

¡Los siglos del porvenir nos miran! Son momentos del elogio a la cordura.

EL PENSAMIENTO CRÍTICO

El pensamiento crítico aparece con Sócrates (“sólo sé que nada sé”), Platón y los escépticos griegos, pasando luego por la mayoría de pensadores hasta el empirismo de Francis Bacon en Inglaterra y el francés Descartes que con su “duda metódica” daría consistencia metodológica a las ciencias de la modernidad para obtener nuevos conocimientos a través de plantearse atrevidas hipótesis y desarrollar investigaciones que evolucionen, amplíen o cambien los conceptos.

Contemporáneamente a Descartes, Tomás Moro procuró un nuevo modelo de orden social en su “Utopía”, sobrepasando la crítica del sistema imperante, abriendo para la posteridad el desarrollo de la democracia, de los derechos humanos y el libre pensamiento.

Ese libre pensamiento promovió las ideas de Newton, Copérnico, Galileo, de Montesquieu, Voltaire y Diderot; más tarde de Adam Smith y Karl Marx; hasta llegar a Albert Einstein y los actuales innumerables investigadores de la Cuántica, del espacio y de la vida.

A través del Internet, se puede apreciar que en Estados Unidos de Norte América están retomando el pensamiento lógico o pensamiento crítico en sus sistemas educativos, a fin de mejorar la capacidad intelectual de las futuras generaciones y estar a la altura de los requerimientos de la nueva era del conocimiento. Allá se considera que una verdadera revolución de la humanidad está basada en este cambio de la estructura del pensamiento como fundamento de los demás cambios estructurales que deberán realizarse en el próximo milenio.

El mayor problema del Ecuador es el de la pobreza, intelectual, moral y económica, causados por la educación deficiente, que ha llevado al país al actual estado de indigencia poniéndonos al borde de los procesos de modernización y globalización.

El facilismo, despertado en la escuela, colegio y universidad, donde se piden y dan las “pepas”, se exige la memorización, se permite la copia de trabajos y tesis anteriores y hasta hay el mal ejemplo de profesores y de autoridades de educación, que repiten en sus trabajos lo que dicen los textos ajenos; deja sin piso la autoridad moral y genera un sentimiento de sinvergüencería para alcanzar títulos, cargos y bienes.

El Sistema Nacional de Evaluación de la Educación “Aprendo” nos hizo llegar un análisis de los resultados encontrados en castellano y matemáticas, que revelan dramáticas cifras de bajo aprendizaje.

No es desconocido que los procesos de enseñanza basados en la memorización, mecanización, imitación y adopción de modelos y formatos, aceptar las “verdades” inducidas por textos, definiciones preestablecidas como verdaderas, etc., además el pretender estar de acuerdo a los “gabaritos” o respuestas “acertadas de un examen; y  el temor a los procedimientos “pedagógicos” autoritarios, la indoctrinación de anti valores, etc., son culpables de las actitudes actuales de nuestros dirigentes y autoridades, que al igual que el pueblo, configuramos un sistema “manadista”, falto de motivación y creatividad, de disciplina y ética, que impiden el éxito personal y anulan la auto estima.

Lamentablemente y por otra parte, ese sistema “educativo”, ha imbuido a título de dialéctica, la “crítica por la crítica”, sin reflexiones sobre los asuntos de fondo; se ha transformado en un método de acción política y de relaciones que nos ha hecho conflictivos, hasta con nosotros mismos.

El verdadero pensamiento crítico debe llevarnos a pensar en lo que pensamos, para mejorarlo, y  beneficiar con nuestras ideas y acciones correctamente elaboradas, a la sociedad.

Es necesario emprender en un real y profundo cambio educacional, incluyendo en todo nivel el pensamiento científico, disciplinado, sistemáticamente monitoreado, que permita el razonamiento desde varios puntos de vista y amplios marcos de referencia para lograr de la población una capacidad de pensar desde un proceso lógico que incluya: criterios de fines y objetivos, se fundamente en bases de datos correctos y que cuya interpretación lleve a conceptuar alternativas y decisiones, que permitan asumir posiciones y finalmente responsabilizarse de sus implicaciones.

Este es un proceso de cambio de largo aliento, pero es el único que podrá darnos salidas reales hacia el desarrollo integral.

Ninguna ley de educación por innovadora que sea, ni reforma educativa que no considere esta práctica, podrá llamarse progresista y menos revolucionaria.

 

EL LLAMADO

Luego de un corto tiempo después de mi retiro del ejército, el proceso de paz con el Perú, terminado el conflicto del Cenepa, se puso en peligro. Por ello este mensaje desde mi cuartel de invierno:

Extrañamente apareció algo sobresalido en su estante, el libro “El llamado” de Charles de Gaulle, lo que me incitó a releerlo.

Desde muy joven admiré al general De Gaulle por su actitud indeclinable en la defensa de su patria. Los antecedentes y la catástrofe de la batalla de Francia siempre me llevaron a una comparación tristemente idéntica con lo acontecido en el Ecuador en la invasión del 41. Pero más triste ha sido comprobar a lo largo de los años, que mientras Francia logró el apoyo aliado para recuperar su poder y con él su territorio y su honor, nosotros no escarmentamos y continuamos en luchas intestinas ciegas, estériles e irresponsables, que impiden desarrollar las necesarias alianzas estratégicas y las capacidades que nos permitan por lo menos ser respetados, sino alcanzar la reivindicación territorial.

La seguridad nacional ha jugado papeles protagónicos en países como Taiwan, Israel, Japón, Corea del sur, Chile y tantos otros; los que, sobre la base de la amenaza permanente y a veces inminente, se han visto obligados a realizar grandes esfuerzos que los han llevado a desarrollar sus economías y sus sociedades al punto de ser verdaderas potencias.

No debería ser tan malo que no lleguemos a un acuerdo con el Perú, si no se da, deberíamos transformar esa amenaza en el mayor acicate para la unidad nacional y para el desarrollo.

Este momento enfrentamos probablemente la más grave crisis de nuestra historia, de la que se quiere aprovechar nuestro secular enemigo para obligarnos a confirmar su tratado de “paz amistad y límites”.

Las amenazas abiertas del presidente peruano y las actitudes dobles de comprar armas para negociar, nos deben hacer pensar que ni la firma de un nuevo tratado, será garantía de paz para nuestra nación.

Ciertamente que estamos en una gran depresión generada por varios fenómenos: “el Niño”, el desgobierno, la corrupción, el déficit, el regionalismo, la ignorancia y ¡sobre todo la indolencia! Es vital sacudirnos, comprender la situación y apoyar al nuevo gobierno, para afrontar cualquier sacrificio y para trabajar en la recuperación del país.

Habíamos pedido que este mes de agosto, en homenaje a los próceres de la independencia, iniciemos rompiendo viejos esquemas, complejos, paradigmas y anti valores; empezando por abrazar con vehemencia la unidad nacional. Es imprescindible y urgente que así procedamos, más ante la posibilidad de concretarse la hipótesis de guerra que anunciamos podría realizarse luego del “Niño” y de no aceptarse sus imposiciones… por eso se han estado armando y preparando, incluso incursionando en territorios en discusión. No nos llevemos a engaño.

Los países garantes lo saben, pero no existen mecanismos ni la suficiente voluntad para parar al Perú.

Solamente una real disuasión impedirá la agresión, hasta que el hermano pueblo peruano exija a sus líderes firmar una paz sincera y verdadera.

La Patria llama a la unidad, para con una estrategia de resistencia civil heroica sumada a una elaborada estrategia militar victoriosa, persuadir o conquistar una solución justa.

¡Dios bendice la justicia de nuestra causa!